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martes, 28 de junio de 2011

Método Suzuki, “la educación del talento”

Método Suzuki, “la educación del talento”
Por Raúl Rojo Ruiz



A comienzos de la década de 1930 un violinista japonés, el Dr. Shinichi Suzuki descubre que los niños pueden aprender a tocar un instrumento musical de la misma manera que pueden aprender a hablar la lengua materna; escuchando, imitando y repitiendo.
¿Por qué aprender música?
Aprender música no implica solo aprender a tocar música, sino también aprender a escuchar música, es decir, la educación musical desarrolla el sentido del ritmo: lo que incide en la formación física y motora del niño, también desarrolla el sentido del equilibrio, lateralidad y motricidad. El desarrollar el oído no sólo sirve para el estudio de la música, sino para el resto de su formación intelectual.
El aprender música también ayuda a desarrollar valores como perseverancia, el afán de superación, confianza en sí mismo, desarrolla su sensibilidad, disciplina, paciencia, la música también desarrolla la memoria, la autoestima, concentración, coordinación, socialización, pero sobre todo su sensibilidad.
El método Suzuki tiene como meta la búsqueda de un mejor ser humano que explota todas sus capacidades.
Suzuki sostiene que un niño que “oye mucho y bien”, que sabe escuchar y discriminar entre distintos sonidos y tonos, capta mejor los mensajes en la escuela, aprende con más facilidad y llegará a dominar su idioma antes que los niños no educados musicalmente. También asegura que muchos de los niños que se denominan “torpes o lentos” sólo tienen dificultades de audición, y al superar este problema, mejoran rápidamente.
Beneficios en la personalidad del niño
El trabajo musical contribuye a la autoestima del niño, a valorar sus destrezas, le permite actuar más seguro de sí mismo, independiente, al aceptar desafíos y al reconocer su valor personal, puede ser más tolerante frente a sus limitaciones y frustraciones. Aprender a tocar un instrumento musical implica persistencia y el esfuerzo por intentar hacer cosas difíciles, cualidades tan necesarias en todos los aspectos de la vida.

No se espera obtener resultados perfectos técnica y musicalmente para que el niño pueda tocar en público; se valora su actitud; se le brinda oportunidades de tocar tanto en grupo y en público para motivarlo y educarlo a mostrar y compartir su esfuerzo. Tocar para otros aumenta su confianza en sí mismo.

El papel de los padres
Son considerados los mejores maestros, aunque no tengan la suficiente preparación académica, su tarea es compartir con sus hijos, apoyarlo, amarlo incondicionalmente, elogiando sus esfuerzos, esto es lo que le dará al niño la seguridad que necesita para desenvolverse en la vida.
Podemos decir que no se trata de hacer de nuestro niño un músico de gran nivel y decidir su futuro, sino darle la oportunidad de explorar, aprender y sobre todo disfrutar de la música, sin llegar a sobre estimularlo, los niños pueden desarrollar sus talentos tanto en la música como en otras áreas o artes, ellos son los que finalmente nos demostrarán sus habilidades, sus preferencias y su disposición para aprender cualquier disciplina.